¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!
Que sostenga un poco más tu Iglesia, con la fuerza y el calor de tu Palabra. Que me haga sentir, de arriba abajo, y de abajo arriba, tú presencia y tú poder, tu presencia y tu voz, tu energía y tu confianza en mí.
¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!
Como Pedro, que diga quién eres Tú: ¡El Mesías! - Como Pedro, que confiese sin temblor: ¡Eres el Hijo de Dios vivo! -Como Pablo, que de los mil caballos en los que voy montado, Señor, caiga para que descubra, una y otra vez, que caminas a mi lado y no me abandonas, Señor.
¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!
Útil y siempre abierto y buscando tu voluntad. Firme y agarrado a tu Gracia. Recio y embellecido por la oración. Limpio y resplandeciente por la luz de la fe.
¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!
Como Pedro, con los poros de las limitaciones. Como Pablo, con la experiencia de dos mil años.
¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!
Que sostenga, con mi pobreza, la gran riqueza del Evangelio. En el que edifiques, en mi debilidad, el imperio y la grandeza de tu Reino.
¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!
Como Pedro, sin miedo a ser destruido, ni derrumbado por el enemigo de la fe, Como Pablo, aventurero y abierto para elevar, sobre mí mismo, lo que muchos todavía no conocen: A JESUCRISTO.
¡QUIERO SER UN PILAR, SEÑOR!
Y que Tú, cuando quieras y como quieras, edifiques cuando quieras y como quieras. Amén.
Comisionado: Pbro. José Guadalupe Valencia Ramos Promotor Diocesano: Pbro. Jorge Emilio Fragoso Godínez.
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin

Juan Diego Cuauhtlatoatzin (Juan Diego "El que habla como un águila") o San Juan Diego fue el primer indígena de América Latina (9 de diciembre de 1474 - 30 de mayo de 1548) que, según la tradición católica en México, presenció la aparición de la Virgen de Guadalupe en 1531. Fue canonizado en 2002 por el papa Juan Pablo II.
Juan Diego, de la etnia indígena de los chichimecas, nació el 5 de abril 1474, en Cuautitlán, en el barrio de Tlayácac, región que pertenecía al reino de Texcoco; fue bautizado por los primeros franciscanos, en torno al año de 1524.
Juan Diego era un hombre considerado piadoso por los franciscanos asentados en Tlatelolco, donde aún no había convento, sino lo que se conoce como doctrina, donde se oficiaba misa y se catequizaba. Juan Diego hacía un gran esfuerzo al trasladarse cada semana saliendo "muy temprano del pueblo de Tulpetlac, que era donde en ese momento vivía, y caminar hacía el sur hasta bordear el cerro del Tepeyac."
De acuerdo con la tradición, el día sábado 9 de diciembre de 1531, muy de mañana en el cerro del Tepeyac escuchó el cantar del pájaro mexicano tzinitzcan, anunciándole la aparición de la Virgen de Guadalupe. Ella se le apareció cuatro veces entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531 y le encomendó decir al entonces obispo, fray Juan de Zumárraga, que en ese lugar quería que se edificara un templo. La Virgen de Guadalupe le ordenó a Juan Diego que cortara unas rosas que misteriosamente acababan de florecer en lo alto del cerro para llevarlas al obispo Zumárraga en su ayate. La tradición refiere que cuando Juan Diego mostró al obispo las hermosas flores durante un helado invierno se apareció milagrosamente la imagen de la Virgen, llamada más tarde Guadalupe por los españoles, impresa en el ayate. El prelado -que en sus escritos no dejó constancia alguna de ninguno de los hechos- ordenó la construcción de una ermita donde Juan Diego Cuauhtlatoatzin viviría por el resto de sus días custodiando el ayate.
Según lo escrito por Luis Lasso de la Vega, fue así que en 1531, diez años después de la conquista de Tenochtitlan, Juan Diego presenció la aparición de la Virgen María, cuando tenía cerca de 60 años y narró los acontecimientos a don Antonio Valeriano de Azcapotzalco un indígena letrado por conventos jesuitas en la crónica del Nican Mopohua.
Murió en la ciudad de México, el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años.
Fue beatificado (junto a San José María Yermo y Parres y los beatos Niños Mártires de Tlaxcala) en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México el 6 de mayo de 1990, durante el segundo viaje apostólico a México del papa Juan Pablo II. Finalmente fue canonizado en 2002 por el mismo Juan Pablo II.
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